En este nuevo episodio de ‘Caprica’, el equipo de ‘Ecos del Balón’ charló con Jacinto Elá, educador y ex-futbolista que con 13 años fue nombrado mejor jugador del mundo. Una oportunidad para conocer de primera mano lo que supone gestionar una realidad compleja para un niño, sus entrenadores, su entorno y su futuro. Conocemos, de la mano de Jacinto, el valor intrínseco y social del fútbol como deporte de equipo y su importancia en la vida para aquellos que no logran llegar a lo más alto.
Guion de la entrevista:
– 03:22. Con 13 años, el mejor jugador del mundo.
– 12.35. Manejar la frustración del niño que no será una estrella.
– 24.07. El papel ético y educativo de los entrenadores.
– 33.55. El fútbol como herramienta para la vida.
– 45.25. Balance de la conversación
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Pedro Lampert · hace 380 semanas
Durante todo esto, he recordado el caso de Walter Casagrandre, que ha tenido muchísimos problemas con las drogas después de su retiro. Él ha dicho en una entrevista que su única manera de encontrar la felicidad después de dejar el fútbol era con las drogas porque nada llegaba cerca de la explosión de emociones de marcar un gol. Esto me parece gravísimo. Incluso él mismo ha reconocido la gravedad del tema y que esto casi lo ha matado.
Marcos kriger · hace 380 semanas
ericlapaix 42p · hace 380 semanas
Eso es lo que el niño necesita saber que el Fútbol no es ajeno a vivir todas las virtudes y carencias humanas. La gloria y el menosprecio. Que eso existirá en categorías infantiles, hasta en el Club de Jubilados. El propósito es que se puede ganar el éxito y perder todo, que nadie está exento de dichas posibilidades. Así, cuando una probabilidad o la otra se dé, se tomará con mayor responsabilidad de un nivel: "Al menos me lo dijeron".
AArroyer 101p · hace 380 semanas
kapo_tillo 66p · hace 380 semanas
No estoy nada de acuerdo en que el entrenador tenga que sacar a los chicos los mismos (o similar) número de minutos. Y que decir ya de lo de jugar sin resultado etc. Creo que va en la línea hiperproteccionista con los niños que tanto mal hace a los chavales.
Precisamente se habla en la charla de fútbol y formación. El niño tiene que aprender a perder, a que las injusticias existen, a que en la vida se encontrará gente mejor, que parta por delante, con mayores cualidades...
No hay que evitarle cualquier inconveniente, si no darle las herramientas necesarias para que sepa gestionar esas emociones y convertir lo que podría ser una frustración en un reto o una motivación. Meterles en una burbuja y decirles que todos somos iguales y que todos somos buenos... luego salen al mundo real y el golpe es tremendo.
MigQuintana 101p · hace 380 semanas
Estoy muy de acuerdo contigo. Se ha pasado de la extrema crudeza a la extrema protección. Eliminar el resultado o el hecho de que unos jueguen más que otros no deja de ser una forma de postergar el problema a otra etapa, donde seguramente tenga peor solución. Hay que enseñar a aprender a perder, a aprender a asumir que no todos pueden ser los mejores y, como contrapartida, a aprender a disfrutar de lo que significa estar en un equipo, competir con un equipo y jugar al fútbol en cualquier lugar, situación o circunstancia.
Esa es la génesis de todo. Y ahí están la mayoría de respuestas, imo.
Dragon · hace 380 semanas
Tengo una historia que sigue esta linea, de alguna manera.
Empece a jugar futbol desde los 7 y llegue a la selección de mi país a los 13. Luego me tuve que mudar a Turquía y allí jugué para el Besiktas, donde el club quería que me quedara viviendo con ellos.
Mi padre, que vivia viajando de país a país cada tal numero de años. Tuvo que tomar la decision de que no me quedaría allí. Lo cual siempre comprendí, no es fácil dejar a un niño de 13-14 en un país extranjero...
Ya de ahi regrese a mi país donde jugué, jugué mucho hasta los 17 cuando me mude a los Estados Unidos. Aqui conseguí una beca y termine la universidad.
La historia del futbol universitario ya es otro tema. La falta de vision de mi parte, en cuanto a saber escoger la universidad. Y la falta de conocimiento de los entrenadores, mataron mi amor hacia jugar el futbol.
En el 2014 termine mi carrera, y allí acabo mi aventura de jugador. Siempre me tuve la confianza de dar mas, pero así es la vida.
Con eso dicho, el futbol es parte absoluta de mi vida. Y lo sigo viviendo como siempre.
Saludos.
MigQuintana 101p · hace 380 semanas
Esperemos que las pachangas te recuperen para la causa. :)
Faetón · hace 380 semanas
"¿Por qué él sí y yo no? ¿Por qué yo, que marqué 60 goles, sólo cinco menos que él, y no tiraba los penaltis, no he tenido tanta suerte?".
El artículo sigue la pista a todos aquellos chavales, 7 años después de su gesta. Vidas rotas para el fútbol de élite, por entonces, sólo Raúl lo había logrado.
https://elpais.com/diario/1998/01/25/deportes/885...
Abel Rojas 130p · hace 380 semanas
@ Dragón
Grande por compartir la experiencia, crack :-)
Rafa Peinado · hace 380 semanas
En fútbol base no solo somos entrenadores. Pasamos mucho tiempo con los niños, y en casi todos los casos somos unos referentes para ellos. Se les llena la boca de satisfacción cuando hablan de su "profe de fútbol" o "entrenador de fútbol". Somos entrenadores porque les entrenamos y enseñamos muchos conceptos y contenidos futbolisticos, pero sobre todo somos educadores porque al ser un referente para ellos también debemos de darles ejemplo y enseñarles valores y, sobre todo, tenemos que contribuir a que su formación sea integral, no solo futbolistica. Todos esos valores y actitudes que aprenden de nosotros y del fútbol también les servirán y serán importantes para su vida diaria, eso siempre debe estar presente. Además, con el paso de los años uno, a base de tener que dar ejemplo, mejora sus propios comportamientos. Como el padre que bebe cerveza o cocacola a medio día pero cuando tiene un niño se pasa al agua para predicar con el ejemplo.
Cuando por escasez de nivel y tiempo (mi caso) o lesiones no podemos seguir jugando y compitiendo, el poder entrenar a niños es una bendición. Ahí, en el fútbol base, en el día a día, es donde el fútbol es fútbol de verdad. Porque fútbol son amigos, es ilusión, es despreocupación, son abrazos, son sonrisas, es alegría por ganar y tristeza por perder, pero una tristeza que pronto se transforma en alegría. He visto a niños llorar por perder un partido y a los 5 minutos estar riendo, halando y jugando con lo compañero en el vestuario. He visto a entrenadores (yo mismo) llorar de emoción ante niños de 10-12 años. El fútbol es maravilloso y el fútbol base es la hostia.
Con el tema padres me gustaría romper una lanza a su favor. Hay muchísimos energúmenos, pero afortunadamente cada vez son menos. Hay padres flipados, pero afortunadamente cada vez son menos. Es muy reconfortante hablar con ellos y que te transmitan que el fútbol pasa ellos es un juego, una actividad física deportiva que les mejora en lo físico y en lo cognitivo. Una actividad que les aleja del sofá, la tablet y la vida sedentaria.
He atado decenas de cordones y no soy padre. He regañado a niños por sacar malas notas y no eran mis hijos. He reflexionado con niños tras un mal comportamiento y no compartíamos ADN. Cada temporada tengo 10-12 niños nuevos, y son "mis niños", a los que durante 9 meses trato de hacerles mejores jugadores mientras yo soy mejor entrenador, a los que con pasión les enseño una cobertura y también la importancia de comer fruta a diario. Con los que antes, durante y después de cada partido o entrenamientos río, sonrío, comparto, me divierto y disfruto mientras ellos ríen, sonríen, compiten, se divierten y disfrutan.
Casi sin darme cuenta he acabado escribiendo con el corazón, pero si os gusta el fútbol acercaros al fútbol base, y si os gusta la enseñanza, llevad un equipo de fútbol base. Ahí es donde está el fútbol puro, el de verdad, y es una satisfacción enorme compartir el día a día con los esos pequeños.
Tomàs Martínez · hace 380 semanas
A mí me consta que en clubes grandes se trabaja para preparar a los chicos psicológicamente para mentalizarles de que muy pocos van a llegar a jugar en la élite. O que no todos van a vivir del fútbol .Que se insiste en mensajes de que hay que priorizar los estudios, que no deben dejar de lado los libros, de que una lesión te puede cortar la carrera, etc. Que al final es lo que ocurrre con la gran mayoría. No es tanto reducir su ambición como prepararles para la realidad. Pero luego hay que ver cómo lo asimila cada chico, cada entorno, cada familia, cuando se han realizado algunos de los sacrificios que se han puesto como ejemplo en el podcast. En este sentido, como decía Abel al final, soy partidario de lo que apuntaban algunos "padres futbolistas", de intentar que los chicos no se muevan muy lejos para ir a un gigante antes de los 15-16-17 años. Si son "buenos", volverá a pasar el tren. Aunque es muy fácil decirlo desde fuera que no en ese momento y en ese contexto cuando se produce la oferta.
Porque este es otro tema a introducir. Cada vez está más "perfeccionada" la captación de los clubes. Cada vez se fichan a chicos más jóvenes de lugares más lejanos dentro de la geografía nacional. Porque los gigantes también funcionan con una lógica del "fichaje preventivo", que es un concepto que le escuché una vez al gran Gaby Ruiz a la hora de hablar de fichajes de jóvenes promesas (no tan jóvenes, pero el concepto vale igual): fichar a un futbolista que promete por lo que pueda ser y para que no lo tengan los demás. Que es algo que creo que es bastante distinto que formar al mejor equipo posible con los mejores chicos de una generación y que vivan a 50-100 kilómetros a la redonda.