Miguel Ángel Moyá llegó con el cartel de portero suplente al Vicente Calderón. El Atlético de Madrid, por entonces, ni siquiera tenía otro guardameta en plantilla, pero el fichaje del de Binisalem encajaba más dentro del rol de segundo portero, veterano y experimentado, que en el de sucesor de Courtois. Esa responsabilidad caería días más tardes sobre Jan Oblak, que venía de encantar en el Benfica, había supuesto una gran inversión para el club colchonero y, además, era más joven que su predecesor belga.
Fuera este el planteamiento de la dirección deportiva o sólo el de los aficionados, lo cierto es que Moyá no iba a regalar nada. No a su edad. No tras su fallida experiencia en Valencia. No tras deslumbrar en Getafe sin brillo mediático alguno. Así pues, aprovechando su mayor número de entrenamientos y unos problemas de espalda de Oblak, el portero mallorquín comenzó como titular en la Supercopa de España y en la Liga BBVA. Y gustó. Mucho. Su rendimiento fue inmediato. Bajo los palos tuvo la inspiración de sus mejores días, haciendo valer su condición de parador, pero más destacable si cabe fue su inesperado control del juego aéreo, aportando toda su valentía y transformándola en seguridad, y sobre todo su juego de pies, que daba sentido a la salida en largo sobre Mandzukic, Raúl García o quién tocase. Moyá no era Courtois y nadie esperaba que lo fuera, pero su nivel estaba a la altura de la exigencia del Atlético.
A Jan Oblak le tocaba demostrar su calidad en Europa.
El esloveno ha dudado mucho en sus partidosUnas buenas prestaciones que, tras el mal partido de Jan Oblak en Grecia, el español debería llevar a la máxima competición europea. Allí los registros hablan solos: hasta el gol de Hakan Calhanoglu en Leverkusen, Moyá había mantenido su casillero sin mácula durante cinco partidos. Sea como fuere, más allá del acierto rotundo, la decisión de Diego Pablo Simeone sorprendió por su contundencia y premura. Sentar en el banquillo a una de las obvias apuestas del club tras su primer partido, por imperfecto que fuera, podía parecer un castigo excesivo para el que, además, debía ser su guardameta del mañana. Sin embargo, su decisión tenía mucho sentido. Como se vio en la Copa del Rey, donde sí fue titular de principio a fin, Jan Oblak se está mostrando como un portero demasiado inocente y timorato, limitando su toma de decisiones a detener -o no hacerlo- los disparos del rival sobre la línea de gol. Así, ni suma desde la más estricta individualidad de su puesto, porque no está fino, ni tampoco está aportando nada al equipo.
Una imagen que contrasta con lo visto durante el curso pasado en el Benfica de Jorge Jesús. Cierto es que entre sus debes conocidos ya se encontraban las salidas por alto en centros laterales y la poca precisión de su envío en largo, cualidades que elevaron a Moyá en los tres primeros meses de competición, pero esto no le impidió mostrarse como un portero tranquilo, sólido y seguro. Un portero de garantías. Un portero en quien resultó muy fácil confiar y en el que, por ende, extraña ver sus muchos errores por falta de iniciativa (goles de Neymar) o por falta de determinación (gol de Ramos).
La lesión de Moyá supone un reto, pero también una oportunidad.
La sensación que deja hasta el momento la temporada de Oblak es que la exigencia continua del «partido a partido» le ha superado. En el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone no vale el mañana; sólo se puede pensar y actuar en presente de indicativo. Un ritmo muy elevado, propio de todo un Subcampeón de Europa, que no ha sabido gestionar ni desde lo futbolístico ni desde lo anímico. Dicho esto y haciendo precisamente este ejercicio, la desgraciada lesión de Moyá -que estaba comenzando a ofrecer ciertas dudas- le abre las puertas de la titularidad de par en par. Ya héroe en una tanda de penaltis donde la fortuna le hizo un buen guiño a su confianza, el esloveno tiene un mes para demostrar que su calidad, presente pero también futura, es superior a la de su compañero. A través de su buena colocación, su gran capacidad de achique y su notable técnica, Jan debe conjugar la diferencia que le separa del español en cuanto a adaptación al contexto se refiere. Si no da el paso, aunque Moyá haya perdido su inspiración, se irá quedando atrás.
hola · hace 523 semanas
Víctor · hace 523 semanas
En cuanto a Moyá lo único claramente diferencial que le he visto es su sacada de balón. En todo lo demás es un no-titular, más aún si se considera el contexto en el cual juega, es decir el de un conjunto que no se puede dar el lujo como otros con grandes plantillas que les permiten ganar partidos de muchas formas diferentes y a pesar de los pesares.
Para mi que el único camino va por el asentamiento de Oblak, aunque para eso se necesita tiempo y tiempo es lo que no hay a estas alturas y en el "partido a partido", como bien se dice en el texto.
javimgol 89p · hace 523 semanas
@migquintana · hace 523 semanas
Yo creo que le afectó más no partir como titular en Supercopa+Liga que el hecho del partido en Grecia. Sobre todo porque ante el Olympiakos cometió los mismos errores que luego ante el Barcelona en Copa del Rey. Unos errores que, precisamente, a él no le pegan nada de nada. Lo del fallo ante el Real Madrid sí, ese sí, pero una cosa es fallar por un problema de juego y otro de lectura/confianza.
En cuanto a Moyá, es cierto lo que dices. Opino como tú, pese a considerar que sus años en Getafe son realmente buenos. Eso sí, hay que decir que sus primeros tres-cuatro meses de competición están al nivel de exigencia del Altético de Madrid. Ni más, ni menos. Y eso ya es mucho decir.
@javimgol
Es cierto, es cierto. Pero la que paró, la paró porque aguantó sobremanera y pudo corregir. Lo dijo Diego Pablo Simeone en rueda de prensa. Evidentemente no es la parada de todos los tiempos y Calhanoglu tuvo mucho que ver, pero también tuvo su cuota de mérito Oblak. Sea como fuere, creo que esto importa poco, el tema es que a nivel anímico ha tenido un chute de confianza, se ha sentido importante, el Calderón le coreó, el vestuario seguro que le metió todavía más adrenalina en el cuerpo... Y, bueno, así es más fácil parar.
vi23 · hace 523 semanas
Y tuvo, creo impacto emocional en la tanda, como el panenka de Pirlo a Hart en la Euro pero al revés :-)
@Rayner_19 · hace 523 semanas
Lo cual me lleva a pensar que hay mucho de entrenamiento tras esto, lo cual es de elogiar para el cuerpo técnico del Atleti.
elguardavallas 64p · hace 523 semanas
@migquintana · hace 523 semanas
A mí en Copa del Rey no me gustó demasiado, la verdad. Su partido ante el Barcelona me vuelve a parecer deficiente. La cuestión es que Miguel Ángel Moyá se ha ido alejando de la imagen que ofreció en los primeros meses. Veremos hoy, ante el Getafe, como se comporta el bueno de Jan.
@elguardavallas
El puesto de portero conlleva un desgaste mental tremendo. Todos hemos jugado al fútbol y todos sabemos que, cuando un portero falla, las miradas dicen muchas más cosas que cuando un defensa, un centrocampista o un delantero falla. Súmale a eso la presión de la élite, los aficionados... Hay que estar muy preparado -o muy loco, como muchos- para lidiar con esto. Valdés también sabe de esto.
Ricardo · hace 523 semanas
Muy muy fuerte, y si en el medio hay capítulos tan tristes como los de Enke...... Pero ciertamente para ser un grande en ese puesto debes tener un temple mental muy muy alto.
LOCOMUYCUERDO · hace 523 semanas
Leno teniendo mejores condiciones jamas creyo en ellas, y por ello es justo que el valiente sea el heroe y el que no se atrevio el que perdiera.
Y Oblak quiza con esa tanda, ha podido torcer su destino en el Atletico, puesto que ya tiene una foto que compensa largamente lo que paso en Grecia.
Garate · hace 523 semanas
Sobre Moya, ha sido titular con todo merecimiento. Correctisimo sin grandes alardes, se gano el puesto en el primer tiempo del partido de la primera vuelta de liga contra el Madrid, en el Bernabeu, confirmandolo en la Champions.
Y no nos equivoquemos, tan titular ha sido, que tras su error frente al.Valencia, el mas sonado de esta temporada, le ha sacado del eqipo una lesion...