En los hornos de Majadahonda, Jorge Resurrección era un centrocampista pasador. Uno de esos medios con materia prima diferente de los que se espera que algún día aporten algo distinto al primer equipo. Desde crío, la selección española siempre se había acordado de él y todo hacía indicar que pronto le llegaría el salto al Vicente Calderón. Debutó en 2009, a los diecisiete años, de la mano de Abel Resino y recogido enseguida por Quique Sánchez Flores. El técnico madrileño fue el primero en darle ligero uso a Jorge. Curiosamente, se había producido un pequeño volantazo en el desembarco del chaval en la élite. “Koke” se había alejado de los pases y la zona de creación para meterse en la banda del 4-4-2. Un cambio que se tomó como puntual, propio de su inexperiencia, y que Gregorio Manzano quiso corregir de inmediato. El andaluz destinó para él el puesto de creador, pero el Atlético anduvo tan perdido que no se pudieron sacar conclusiones. Entonces llegó Diego Pablo Simeone.
Cualquier futbolista, y más durante su etapa de formación, está sujeto al entorno que le rodea. Más allá del reciente intento fallido de introducir a Diego Ribas, desde que Simeone aterrizó en Madrid, su sistema ha carecido de la figura de un interior puro, algo que se parezca a un mediapunta. El Atlético ha dibujado un doble pivote y en bandas ha situado a dos centrocampistas con clara tendencia interior: Arda Turan y el propio Koke. Falsos enganches que se movían en zonas exteriores, las que ha aprovechado toda la temporada el Atleti para atacar. Si bien la campaña arrancó con un Koke vivo entre líneas (exhibición ante la Real en la jornada 3), los colchoneros caminaron pronto hacia la especialización. Koke también.
Simeone ha usado a Koke como jugador exterior en un «4-4-2″. Su posición de partida ha sido la banda
Para entender al jugador y el contexto táctico que le nutre, es básico comprender que el Atlético elabora casi todos sus ataques estáticos por los costados. Los laterales son fundamentales en el inicio del juego, especialmente el portentoso Filipe Luis. El carrilero zurdo traslada la pelota y busca la asociación con su extremo. Koke ha actuado este año en ambos perfiles pero el más habitual suele ser el izquierdo. Resurrección parte de una habilidad muy concreta que al Atleti le da grandes frutos: no la pierde bajo presión, ni aunque le agobien (Foto). Como Filipe también la guarda, los rojiblancos montan ahí una trinchera en la que el rival no la roba y los madrileños acumulan gente para distraer, perder tiempo o cambiar de orientación (Secuencia Completa). En estas, Koke es un maestro. Sus diagonales al hueco libre (foto de abajo a la izquierda) son tan importantes como su facilidad para tirar paredes en una baldosa. Ahí el canterano es una cosa tremenda, capaz de sortear sin mucho lujo técnico cualquier barrera con sus conducciones (Foto) para luego lanzar al hueco (Secuencia Completa) o meterte un centro (en esto es un genio) con cualquier pierna casi sin mirar (Secuencia Completa).
Quedando claro que Koke es de mucho menearse, su particular talento se da en que no solo se mueve de forma vertical sobre la banda sino que horizontalmente también corre… y mucho. Es muy común ver al chico pegarse una enorme carrera lateral para ir a apoyar al lateral que va a recibir (Secuencia Completa). Y es que este es otro de los movimientos fetiches de Koke: cambiar de extremo dentro de una jugada. Este mecanismo permite al Atlético crear superioridades por sorpresa y mantener la posesión (foto de arriba a la derecha). Ahí, el futbolista prefiere venir desde la derecha y acabar en la izquierda, ya que así puede recurrir a su excepcional golpeo. Sin embargo, aunque de forma menos frecuente, cuando juega en la izquierda también mantiene esa actitud, finalizando las acciones en la derecha (foto de abajo a la derecha).
Este ha sido el Koke estándar cuando su equipo tenía el balón. Un acelerador, un tremendo lanzador de toque decisivo. Pero en Jorge Resurrección, el del filial, parecía haber todavía más. Esa versión floreció en la noche más difícil. En Stamford Bridge, con la final de la Copa de Europa en juego.
Koke ha sido un complejo elemento como falso extremo. El Atlético ha vivido de las bandas para atacar
No ha sido lo habitual ni la tendencia global pero en Londres, Koke dio un paso al frente en responsabilidad creativa. Pese a jugar por delante del doble pivote, el internacional adoptó un comportamiento diferente: bajó a contactar con el esférico y a jugarlo tras recibir de los centrales (foto de la izquierda) como si de un interior de posesión se tratase. A su manera, claro. Hubo pases laterales que organizaban los ataques (foto de abajo a la izquierda) pero también conducciones retrasadas que rompían la presión enemiga (Secuencia Completa). Koke usó sus carreras laterales para agarrar el cuero y distribuirlo (foto de abajo a la derecha). Sus clásicos giros para conservar la bola pasaron a tener un sentido relacionado con la no pérdida de la posesión. En definitiva, dio una pista de lo que, a sus 22 años, puede depararle el futuro. Difícilmente le veremos ser un «Xavi» pero quizás sí lleva dentro más de lo que hoy luce.
PD. El brote de personalidad ante el Chelsea no debe confundirnos: Koke aún no es buen organizador. Las veces que ejerció como tal ofreció más sombras que luces. Él necesita dinámica y libertad y recibir abajo y quieto le cuesta. Sus pases aún no son del todo seguros (Foto) y tiende a abusar de su zona de comodidad –la izquierda– de cara a iniciar el juego (Foto). Actuar en el doble pivote no es lo suyo todavía.
Koke insinuó ante el Chelsea que hay mucho más futbolista dentro de él del que disfrutamos hoy
Pero si hay una fase del juego en la que Diego Simeone ha explotado hasta el límite a Koke es la defensiva. Como “extremo” que es, la base de su esfuerzo tiene que ver con la persecución constante y nunca desatendida al lateral contrario (foto de la derecha). Koke baja hasta donde toque las veces que hagan falta. Es tan portentosa su concentración que si el balón se encuentra en la banda opuesta (o sea, con Koke cerrando en el medio) (Foto) y el oponente cambia de pronto de orientación, el jugador se activa de inmediato y recupera su ubicación defensiva en cuestión de segundos (Secuencia Completa). A él no le van a pillar desprevenido. Además, es capaz de sostener la defensa en banda aunque el adversario se marque superioridades contra él (foto de abajo a la izquierda). Un Koke puede llegar a valer por tres contrarios en sus noches más inspiradas. En lo puramente técnico, hablamos de un bicho a la hora de presionar y robar balones del pie al rival (Foto) y una máquina lanzándose a achicar (Foto) (lo que resulta más que válido ya que luego tiene un último pase muy intuitivo tras recuperación) (Foto). Vamos, todo un cerrojo anti-contragolpes. Por último, nos queda un tipo de defensa “zonal”, explicada a fondo en el artículo “Messi en la tormenta Iniesta”. Cuando Simeone desea que su conjunto se cierre de manera especial por dentro, pide a Koke que “olvide” al lateral y pase a currar cerca del doble pivote, como si fuera un tercer mediocentro. El rendimiento que ofrece es impecable. No solo sabe perseguir; también tapa espacios.
Contado todo esto, ¿se puede decir que Koke es perfecto sin balón? Pues no. Como le ocurre con la pelota, de mediocentro aún debe crecer. Toda la corrección y exactitud que ofrece en el costado se ve mermada como pivote, donde en ocasiones no guarda la distancia adecuada con el contrario (foto de abajo a la derecha), que puede pasar (Foto) o regatearle (Foto) con más sencillez que en la banda. Se salva en el apartado de coberturas laterales (Foto), que no deja de ser algo muy similar a su trabajo como extremo.
Jugando por fuera, Koke Resurrección es un activo defensivo impresionate para el Diego Simeone
A estas alturas, pese a no haber sido comentadas, al lector no le costará adivinar otras aptitudes típicas en Koke. Con su potencia física, la llegada a gol está muy presente (Foto), así como su poderío para cazar rebotes y segundas jugadas (Foto) que podrían permitirle ser segundo delantero en determinados contextos. Y está por supuesto el tema del golpeo. Koke es un virtuoso a la hora de sacarse remates raros (Foto), por no hablar del balón parado, donde es un consumado especialista. Su envío recuerda un poco al de Wesley Sneijder. Centros que caen con mucho peso, buscando siempre el espacio intermedio entre dos defensores. Estas virtudes finales vienen a resumir la figura de un jugador al que, ante todo, debemos definir como completo. Siendo un futbolista inexperto con un largo camino que recorrer, Koke Resurrección sorprende por su competitividad. Por aportar siempre, ya sea trabajo, brillantez o determinación. Koke aglutina la etapa Simeone en sí mismo. Eso por ahora. Mañana a lo mejor nos sorprende con algo más.
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Jack Bonaventura 24 mayo, 2014
Inmenso artículo de un futbolista, como bien apunta David, muy muy completo.
Koke es una animalada. Igual de tanto verle obviamos la brutal irrupción que ha significado para el fútbol europeo (igual fuera lo ven mejor que nosotros, tal como nosotros lo notamos con Müller, Alaba etc.).
Es que sobre todo, la principal seña fue que en esta nueva hornada de centrocampistas españoles: la de Thiago, la de Isco, Koke siempre estuvo en el meollo, pero en la sombra y ahora les ha pasado a todos como un puto avión. (Supongo que esto querréis rebatírmelo, y alguna razón no os faltará, pero a mi dame a Koke, a Enzo Pérez, a Arturo Vidal y detrás de ellos a un Matic y te conquisto cada hectárea de China)
Koke se me antoja fundamental para hoy, por todo lo que apunta David, porque un Koke inspirado te vale por 3, porque puede desconectar a Bale, por su asociación con Filipe, porque esta puede hacer que el Madrid bascule en demasía y se ejecute la jugada del "lado muerto" del Atleti con la consabida entrada a puñal de Juanfran, por el balón parado, por la presión al sustituto de Xabi y porque es el único que en una ausencia de Costa puede servirle un balón ventajoso a atacantes muy inferiores físicamente a las bestias de centrales del Madrid.
Dicho todo esto, por último y no menos importante, apuntadme un gol de Koke en Da Luz porque yo lo veo clarísimo.