El Celta de Vigo volvió a la máxima categoría del fútbol español con un carácter optimista, un fútbol alegre y la sensación de que los cinco años en Segunda le habían servido para reencontrar la verdadera identidad del club. Paco Herrera y Iago Aspas eran los símbolos principales del nuevo rumbo que quería tomar la institución, pero el desgaste de los resultados rompió de forma prematura su relación. En base a esta pareja se puede explicar un año complicado para el Celta que, gracias a las últimas victorias, aún puede terminar de forma positiva con la tan ansiada permanencia. Sobre esta situación charlamos con Juan Carlos Álvarez, periodista de «El Faro de Vigo».
– Cuando la directiva prescindió de Paco Herrera, al margen de los debates meramente futbolísticos, había una corriente de opinión muy extendida que me llamó mucho la atención. Para muchos aficionados celtiñas, cesar a Paco Herrera «significaba que era mentira aquella pretensión de ser un club diferente». Estaban realmente decepcionados con este tema. ¿Por qué?
El fútbol, al final, no deja de ser resultados. Se mueve por una serie de condicionantes que, por mucho interés que tenga el Celta en cambiarlos, al final son definitivos. La sucesión de derrotas no lleva a otro camino que a la destitución del entrenador. Es algo tan antiguo como el fútbol. Ahora bien, lo que sucedió es que en el mes de diciembre, aproximadamente, el presidente comentó que la renovación de Paco Herrera estaba pendiente de una conversación con él y que, después de dar muchos palos de ciego, él era el hombre ideal para llevar a cabo el cambio de proyecto del club, que pasaba por trabajar la cantera. Estaba dispuesto a seguir con él aun bajando el equipo a Segunda División.
En cierta parte de la afición, es verdad que estas palabras generaron una especie de ilusión. Comenzaron a creer que, quizás, aquello era verdad y que el Celta iba a dar un paso diferente al resto del fútbol español confiando en un entrenador por encima de los resultados, pensando en que era un trabajo a cinco o diez años. Mucha gente entiende que Paco era el hombre para liderar este Celta, sobre todo porque en su cabeza no sólo estaba el equipo de esta temporada, sino el de los próximos cinco años. Herrera vivía al lado de la ciudad deportiva, pasaba muchas horas en las instalaciones, veía entrenar a la gran promoción de juveniles, posiblemente la mejor de su historia… y todo eso estaba en su cabeza. Sin embargo, pese a esa ilusión, al final el fútbol es como es: pierdes y te vas a la calle.
– Paco Herrera simbolizaba esa ruptura con una gestión que no parecía la idónea y que, quizás, también se había alejado de lo que debe ser un club de una ciudad como Vigo, ¿no?
Esos años se alejaron de lo que era un club de Vigo… y de lo que era la lógica empresarial y deportiva de cualquier club que puedas pensar. Fue una gestión lamentable. También es verdad que el equipo ya comienza a cambiar en los dos años que está Eusebio, antes de Paco. Aparecen chavales de la cantera como Tuñez, Mallo o Iago Aspas. Es verdad que no se consolidan en el equipo hasta que llega Herrera, pero hay que reconocer que el primero que les da vuelo es Eusebio.
Por aquí, antes, pasaron entrenadores muy mediocres. El club se dirigía con las vísceras, no con la cabeza. Es decir, cada dos meses había un cambio en el proyecto, se pasaba del modelo ingles al modelo de Soria, como decíamos aquí, porque de repente utilizaron al Numancia como una especie de espejo en el que querían reflejarse. Nada tenía sentido.
– Imagino que, en ese contexto, el que Paco Herrera ascendiese al equipo era una confirmación de que ese nuevo camino era el correcto.
Totalmente. Paco Herrera tiene muchas cualidades. La primera es que es una persona normal, que es un hecho excepcional en el mundo del fútbol. Paco era una persona normal dirigiendo un equipo de fútbol. Entiende lo que es el fútbol y la vida, entiende lo que es una crítica, un debate… Y eso ayuda mucho al entorno, porque transmite esa normalidad a todo lo que sucede en un equipo de fútbol. Antes no, porque con gente como Pepe Murcia, López Caro o Stoichkov, evidentemente, estás sujeto a cuestiones completamente incontrolables. La tranquilidad de Paco tranquilizó a la directiva, se comenzaron a hacer las cosas bien y, finalmente, se logró el objetivo de volver a la Primera División. Y lo hizo aplicando algo tan sencillo como la lógica, la normalidad y, claro, aprovechándose de una excepcional generación de la cantera.
– Y el equipo en Primera tiene un arranque muy positivo. Quizás más a nivel sensaciones que a nivel resultados, pero ese Celta jugaba muy bien. El 4-2-3-1 de Herrera funcionaba y, además, destacaba en el fútbol español, Juan Carlos. Mucha gente hablaba de lo bien que jugaba el Celta de Paco Herrera.
Eso le hizo daño al equipo. Es un colectivo muy inmaduro, muy jovencito, donde la mayoría estaban debutando en Primera… y es verdad que el exceso de elogios les hizo daño. Ahora mismo te lo reconocen. Gente con cierto peso como Borja Oubiña o Roberto Lago, gente que ya lleva años en el fútbol, te reconocen que aquello les hizo daño porque ellos llegaban al vestuario después del partido, leían los periódicos y, claro, se formaba una sensación de «somos muy buenos, jugamos muy bien, no tenemos suerte, pero ya llegará». Y esto, en cierto modo, le restó exigencia al equipo. Jugaba bien, es cierto, pero había que pedir algo más. Debían saber competir mejor, amarrar los partidos, tener malicia en algunos momentos, una cierta capacidad de veteranía, y eso el equipo no lo tenía. Al final, como no ganas, tu juego se comienza a resquebrajar y te entran las dudas. De hecho Paco Herrera dudó e hizo algún experimento raro pasando al 4-3-3, incluso utilizando a Cabral en el medio del campo. Todo esto luego restó identidad al equipo, lo metió en un desorden que nadie sabía el estilo o a qué querían jugar, lo que a su vez precipitó el adiós de Paco Herrera.
– En ese momento, el fútbol español no sólo se comenzó a fijar en Vigo… sino también en Iago Aspas. Y lo hizo desde la primera jornada, en la cual martirizó a Demichelis pese a la derrota. Lo más meritorio del moañés es que ha logrado traspasar su superioridad en la Liga Adelante a la Liga BBVA y eso, siendo un debutante, tiene un gran mérito.
Merito, sobre todo, que le corresponde a Herrera. Iago, hasta su llegada, era un mediapunta; jugaba de «10» desde que es infantil. Nadie lo había puesto de delantero centro porque, posiblemente, no tenga la presencia física de un delantero. Es un chico liviano, con no mucha talla, con poco peso, ligerito. Es Herrera quien entiende que, como es un futbolista rápido, con intuición y que, como digo yo, es un chico de pueblo, de haber jugado en la playa y en la calle, puede jugar en esa posición. Él tiene ese algo especial que no se aprende en una escuela de fútbol.
– Quizás su mayor pega, como la del equipo, es que entre sus virtudes no está el gol. Iago veía puerta, pero no con la frecuencia debida. Y al Celta, como digo, es que le pasa un poco igual. No tiene ningún goleador en su segunda línea, a diferencia del Rayo con Piti, del Espanyol con Verdú o del Valladolid con Óscar. De hecho, es que tiene a Mario Bermejo que es un 9 clásico, aunque con Iago juegue más retrasado, pero que nunca se ha caracterizado nunca por su gol. En el área rival les falta esa malicia de la que hablabas antes.
El Celta ese problema lo tenía desde el primer día. Ahora, en las últimas jornadas, que ha mejorado un poquito, lo sigue teniendo. Es algo sobre lo que aquí en Vigo se discute constantemente. El hombre que debía aportar goles era Park, porque el Celta necesitaba un delantero que garantizase 15 goles para, a su vez, tener más posibilidades de permanencia. Se la jugaron con él y, evidentemente, el experimento salió mal. De Iago se esperaban goles, pero es verdad que él no es un goleador. No es un killer del área. El año pasado metió 25 goles en Segunda, pero le sigue faltando. Por ejemplo, el otro día con el Levante falló un mano a mano franco que, en teoría, un «9» debe resolver con más eficacia. Y es verdad que la segunda línea no estaba dando tanto como se esperaba. Se esperaba algún gol más de Krohn o de Augusto, como de Bermejo, pero éste tampoco tiene tanta presencia en el equipo como para exigirle 10 goles. El Celta tiene ahí un déficit evidente que, como digo, Park no ha solucionado.
– Con Park en ataque y con Cabral en defensa, ¿no? Porque otro problema que ha tenido el Celta hasta en sus mejores momentos es la defensa del área. Cada centro, cada internada por banda, termina en un problema que la defensa celtiña no sabe responder. ¿Crees que Cabral ha decepcionado en su labor de dar solidez al equipo?
Lo de Cabral es una cosa curiosa. Al principio, cuando llegó, estábamos convencidos de que sería uno de los nombres de la temporada del Celta. De hecho, en los primeros cuatro partidos juega a un gran nivel y es el mejor en varios de ellos, mostrándose seguro y sobrio. ¿Qué pasó? No sabemos muy bien las razones, porque no desapareció del equipo ni nada por el estilo, pero comenzó a cometer errores muy puntuales en los partidos. La mayoría de los goles llegaban por culpa de Cabral, que se quedaba enganchado en el fuera de juego, que fallaba en un despeje, que erraba al buscar un balón por alto… Es inexplicable, pero el futbolista entró en una evidente crisis de confianza de la que no ha salido. Ahora mismo ha perdido el sitio en detrimento de Vila, pero antes se lo había quitado Demidov. Juega cuando no queda más remedio. Es una de las grandes decepciones de la temporada.
Sin embargo, es un futbolista que, si el Celta se hubiera asentado en Primera más rápido y hubiese estado en una zona media de la tabla, parecería mejor. Esto le sucede a muchos otros futbolistas. Yo estoy convencido de que muchos jugadores del Rayo actual, por poner un ejemplo de un equipo que de salida parte de una posición similar a la del Celta pero que ahora la temporada le ha llevado a estar más arriba, parecerían peores de lo que ahora son si estuviesen en el Celta. Y al contrario. Esto es un poco lo que le ha sucedido a Cabral. No sé si por falta de carácter o por espíritu, pero se ha dejado llevar por la mala racha del equipo y, al final, ha sido uno de los grandes perjudicados.
– Todo esto parece negativo, pero ayuda a explicar la paradoja de cómo uno de los equipos más elogiados del fútbol español acaba 2012 con 15 puntos en 17 partidos. Una cifra bajísima. Por si fuera poco, el inicio de 2013 no trae buenas noticias: el Real Madrid logra remontar la eliminatoria copera y, para colmo, Hugo Mallo cae lesionado para lo que queda de temporada. Juan Carlos, por prometedor que sea el futuro de Jonny, una de las causas del buen juego del Celta era la proyección ofensiva de sus dos laterales, y Hugo estaba haciendo un temporadón.
No tengas ninguna duda. A falta de que estos juveniles que te he comentado lleguen arriba, Hugo Mallo es el futbolista del Celta con más proyección con mucha diferencia. Por su capacidad para competir, por su velocidad, por su dinámica, por su facilidad para entender el juego y, claro, por la posición, porque es un lateral derecho, que no salen todos los días, es un jugador de equipo grande. En el momento en el que se lesiona, es el jugador más en forma del equipo. Hugo Mallo tiene una cosa que es maravillosa: le den el balón de donde se lo den, siempre sus controles orientados son hacia el campo contrario y nunca se mete en un lío ni compromete la posesión. Es un espectáculo.
Su baja le hizo mucho daño al equipo, como toda esa eliminatoria contra el Madrid en general, porque al Celta lo despistó. En un momento clave de la temporada, en el que era importante coger un buen colchón de puntos, el equipo estuvo demasiado pendiente de aquella semana en la que tenía que jugar ante el Madrid el partido de vuelta y luego uno de Liga ante el Espanyol. En ese tramo pierde a Mallo para toda la temporada, pierde a Tuñez para un mes y, sobre todo, genera una desconfianza en todo el equipo de la que le costó mucho salir.
– En ese partido del Bernabéu, Paco dejó en el banquillo a Iago Aspas. Desde ahí, la relación entre ambos se comenzó a tensar hasta llegar al partido previo a la destitución del técnico, donde Paco, con el Celta perdiendo 3-1 en Getafe, quitó a su estrella, que se fue visiblemente cabreada. En rueda de prensa, el técnico extremeño, que ya había lanzado algún mensaje en las jornadas previas, tiene un ataque de sinceridad y termina diciendo: “Si alguien ha peleado y trabajado por ese muchacho he sido yo, pero lleva varias semanas que, por desgracia, no es el mismo. Y el equipo lo necesita. Y yo lo necesito.” ¿Era tan amarga la situación en ese momento? ¿Le hizo tanto daño a Iago todos aquellos rumores de traspaso?
Una situación muy complicada, sí. Los rumores sobre Iago le hicieron daño al equipo, al entorno y, sobre todo, al propio Aspas. Él tenía asumido en diciembre que la temporada la iba a acabar en el Celta, con el objetivo de dejar al club en Primera División, y luego ya en verano estudiaría la posibilidad de salir a otro lado, pero en enero se complica todo. Llegan las llamadas del Valencia, de Inglaterra, del Reading y, a partir de ahí, se desorienta porque le hablan de dinero, de contratos espectaculares, de la posibilidad de ganar 14M limpios en cinco años… Y el entorno personal de Iago no ayuda. Él tiene tres o cuatro asesores, con diferentes poderes firmados, lo que dificulta la situación de saber con quién negociar y, al final, su nombre termina sonando en todas las secretarías técnicas.
Paco venía advirtiendo todo el follón que se estaba formando alrededor del chico, lo dijo públicamente y se lo dijo en privado a Iago, y le terminó mandando un mensaje muy claro cuando dio entrada a Santi Mina por él en el partido del Getafe. Iago no aprendió, le costó mucho entender la situación… y al final quien lo acabó pagando fue el entrenador.
– Finalmente, tras este episodio, el Celta destituye a Paco Herrera y llega Abel Resino al rescate. Olvidándonos de lo visto hasta ahora, ¿crees que era el técnico ideal?
A mí me parece que no. El Celta, básicamente, lo que tiró es de curriculum. Pensó en la etapa de Abel en el Levante y en el Granada, en las cuales cogió al equipo en una situación similar a la que estaba el Celta y las dos veces consiguió salvarse.
– Es que uno piensa en su primera medida, la que lleva a todos sus equipos, que es plantar la línea de la defensa en el centro del campo buscando una presión más agresiva de los centrocampistas y, realmente, no le cuadra con lo que es el Celta.
Totalmente. Él llega sin tener ningún conocimiento sobre lo que es el equipo, a los hechos nos remitimos. Los primeros cinco partidos de Abel son un desastre, un suicidio permanente. Vive en el alambre continuamente, con partidos muy malos como el del Rayo Vallecano. El Celta se va a presionar de una forma loca al campo rival sin tener jugadores con capacidad de hacer ese juego. Si, encima, luego plantas la defensa en el centro del campo con centrales que son más bien lentos y van a perder una carrera de velocidad con el delantero rival, sea cual sea, estás completamente muerto. Desde el primer día aquí se le criticó muchísimo a Abel, los jugadores se lo hicieron saber a él, le costó muchísimo dar su brazo a torcer pero, al final, ha terminado por hacerlo. Y cuando ha vuelto un poco al modelo anterior, ese de esperar un poquito más atrás y de tener posesiones más largas sin patadones, el equipo ha vuelto a mejorar y a encontrar un poco su marca.
– Después de esos partidos que comentas, que dejan malos resultados, una derrota muy dolorosa en el derbi y la pérdida colateral de Aspas, la cosa cambia. Contra el Mallorca cae, pero el Celta ya mejora en el juego tras volver a esa idea original que comentas. Este hecho de merecer y no conseguir, unido a la clasificación y al minuto del gol, hacen aún más dramática la situación, pero ocurre el milagro. Bermejo vuelve a marcar un gol decisivo con un remate no muy ortodoxo ante el Zaragoza y, en la jornada siguiente, en el Ciutat de Valencia, el Celta consigue su segunda victoria como visitante de la temporada dando, además, buena imagen… y con Iago de vuelta.
El Celta va a Mallorca en una situación límite. Dábamos por hecho que si el Celta no puntuaba estaba prácticamente en Segunda. En esos momentos, le favoreció el hecho de que sus rivales directos tampoco ganaran. Esto permitió que el Celta, pese a estar en la cola de la clasificación, estuviese a poco más de un partido de la zona de la salvación. Luego llegó el día del Zaragoza, en el cual el empate no valía, y lo soluciona al final en el minuto 93 en un acto de justicia divina con el gol de Bermejo, el tercero que marca en «semichurro» en lo que va de temporada… pero benditos sean. El equipo se vuelve a enganchar, vuelve a creer y da una sensación mucho mejor en el campo.
En este partido el Celta vuelve a demostrar esa intención de tener el balón, hecho que se confirma luego ante el Levante. La segunda victoria fuera de casa, como tú dices, y la primera vez que consigue dos victorias consecutivas en Liga. Y es mucho decir, porque era el único equipo que aún no lo había conseguido. Evidentemente, ahora, con la vuelta de Iago, con la recuperación físico de jugadores como Krohn-Dehli, que estaba un poquito bajo, y la explosión de Augusto en el interior derecho, pues el futuro se ve mucho mejor.
– Lo curioso de esta mejora es que no ha venido con Demidov, Pranjic u Orellana en el campo, los fichajes de invierno, sino con dos futbolistas que habían tenido poquísimos minutos como Jonathan Vila y Natxo Insa. Ellos dos, junto a un Augusto Fernández que está brillante, un Bermejo que es todo corazón y un paso adelante de Oubiña & Alex López, que representan lo que es el club, han dado la vuelta a la situación.
Nadie se esperaba lo de Vila e Insa. De la misma manera que antes hablábamos del suicidio al que al principio Abel conducía al equipo, también hay que reconocerle su mérito aquí. Fue él quien tomó la decisión de confiarle el equipo a jugadores que con Herrera estaban desaparecidos. Insa no había jugado ningún partido en Vigo con Paco, porque cuando jugó era fuera.
Esto viene también un poco del desastre del Celta en el mercado de invierno. Herrera pide un mediocentro que ayude a Borja en la tarea de destruir, pero que al mismo tiempo también tuviese un poquito más de dinámica para llegar al área contraria, no se lo traen. Vienen Orellana y Pranjic, jugadores que se desenvuelven por la izquierda como Krohn-Dehli. No tiene mucho sentido la forma de fichar del Celta. También vino Demidov, que es cierto que aportó lo suyo en algunos encuentros, pues faltaba un central y no fue una mala incorporación. Pero los problemas que tenía en el centro del campo y en la delantera no los solucionó, porque ni vino un nueve ni vino un mediocentro.
No quedó más remedio que rebuscar en casa. Al final, Abel apostó por el compromiso de gente como Insa, que evidentemente se vacía en el campo y que ha ayudado al equipo con su agresividad; y luego Jonathan Vila, que tiene muy buena salida de balón. Paco Herrera lo descubrió como central hace un par de temporadas, en lo que parecía una decisión un tanto extraña pero que funcionó muy bien hasta que tuvo una lesión que le hizo dar un paso atrás. Ahora ha emergido como nadie se lo esperaba… y ambos están siendo esenciales.
– ¿Y ahora qué, Juan Carlos? Se ha conocido estos días que Iago Aspas podrá jugar el partido ante el Athletic y que la directiva quiere llenar Balaidos poniendo entradas muy asequibles. Imagino que todo pasa por, al menos, conseguir tres puntos en los próximos dos partidos que se juegan en casa ante Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid.
Es difícil hacer las cuentas, porque parecía que la salvación estaba en los 40 puntos. Luego, como los equipos de abajo no arrancaban, fue bajando a 38 y ahora, que han empezado a ha ganar otra vez, las cuentas vuelven a los 40 puntos originales. El Celta, de los cinco que quedan, debe pensar en ganar cuatro para que esté hecho… y ganando tres y pico, pues a ver qué pasa.
Ahora tiene un arma de doble filo, porque en seis días tiene estos dos partidos al tener adelantado el del Atlético por la final de Copa. Evidentemente, si tú los ganas, con un partido más que los rivales directos, te vas tres puntos por encima de ellos y les metes una presión que puede ser muy beneficiosa. Lo malo es como falles, claro. Los cálculos pasan por ganar los seis puntos, aquí no se plantea otra posibilidad. El de Athletic, porque es un rival al que se le ve que se le puede meter mano y el del Atlético, porque se les cogerá en una semana de tres partidos con, quizás, la mente puesta en la Copa.
– En lo institucional, en la esencia del club y la dirección de sus decisiones, ¿crees que no hay vuelta atrás a esa idea de ser un «club diferente»? ¿Qué significaría el descenso en todo esto? ¿No queda una sensación de que, pese a la permanencia, la temporada sale a deber en este sentido?
Todo dependerá de cómo se hagan las cosas en verano. Tienen que tomar muchas decisiones, hay que ver qué pasa con Torrecilla, el director deportivo, que acaba contrato y que ahora es muy discutido en Vigo. Yo creo que el presidente, que al final es el que tomará la última decisión y que tiene metido en su cabeza cómo debe ser el Celta, no va a renunciar a su idea de que esto sea un equipo de cantera. Por ponerte un ejemplo: dentro de una semana comienza en Vigo la Copa de Campeones de juveniles. El Celta siente que, con la posibilidad de jugar en casa, puede ganar la primera Copa de Campeones juvenil de toda su historia. Para el club es una absoluta prioridad, casi tanto como que se salve el primer equipo. Quieren presumir de cantera, quieren enseñarle a España lo que se viene haciendo en estos años y quieren mostrar al equipo qué va a sostener a este club durante la próxima generación.
En esto no va a cambiar mucho, saben que el futuro pasa por gastar poco dinero en traer gente de fuera, reducir mucho el gasto en la plantilla y tener muy controlados los sueldos. Aquí existen cuatro niveles y, dependiendo del rendimiento de cada futbolista, se sitúa en un escalón o en otro. El Celta va a ser fiel a este modelo que se propuso hace unos años cuando la angustia del proceso concursal le arrastró a ello y que, a la postre, le llevo de vuelta a Primera.
– Mucha suerte para la ciudad tanto con esta Copa de Campeones como con la permanencia, Juan Carlos. En «Ecos del Balón» siempre vivimos muy de cerca el tema del descenso porque, realmente, deja imágenes, para bien y para mal, que en ninguna otra situación se pueden ver. Es la supervivencia de toda una ciudad. Así que, como te digo, ha sido un verdadero placer contar contigo para conocer las sensaciones que hay en Vigo.
Igualmente. Esto mismo se lo dije muchas veces al Presidente. Él cuando llegó hablaba de títulos y ese tipo de cosas, pero yo le comenté que no había mayor título que subir a Primera y, luego, cuando estás ahí, lograr la permanencia. Y, al final, el tiempo es lo que demuestra: lo primordial es estar en Primera.
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Referencias:
twitter.com/Alvarez_Juancar
Guillermo Ortiz 3 mayo, 2013
Qué grata sorpresa abrir Ecos y encontrarte con una entrevista a Juan Carlos Álvarez, un referente en su gremio y uno de esos profesionales que dignifican el periodismo deportivo. La verdad es que en Vigo tenemos bastante suerte, los periodistas que cubren el deporte local suelen interesarse mucho por los aspectos deportivos.
Con respecto a las reflexiones planteadas en esta entrevista estoy bastante de acuerdo con Juan Carlos. Pero quiero añadir dos puntualizaciones. La primera es sobre Insa, del que quiero aclarar que Herrera sí lo utilizó en muchas ocasiones. Cuando quería darle un poco más de solidez al equipo siempre utilizó al centrocampista alicantino. Recuerdo el gran partido que hizo el Celta contra el Valencia en Mestalla o frente al Granada en Los Cármenes utilizando a Natxo Insa. Lo que sucedió es que las lesiones lo apartaron del equipo. Pero mientras estuvo disponible Paco contó con él mucho. Con él ganaba presencia y agresividad en el centro del campo y liberaba a Álex López para lanzar las contras y tener un poco más de llegada. Yo es que creo que lo que está haciendo Abel es imitar a lo que hizo Paco al principio de temporada. Es más, hoy apuesto a que el Celta saldrá con Bermejo y Aspas con Oubiña y Álex en el centro del campo. Como en los mejores días con Herrera.
La segunda puntualización viene a cuento de la lesión de Mallo. Para mí fue una baja traumática, casi al mismo nivel de la de Aspas. La importancia que tenía Hugo en el juego celeste para mí era enorme. El de Marín tiene una capacidad para entender el juego pasmosa. Iniciaba las jugadas, combinaba, se movía, triangulaba, llegaba a línea de fondo… le daba al equipo muchísima profundidad y calidad a la hora de asociarse. El balón por el perfil de Mallo siempre salía limpio y con ventaja. Lo único bueno de su lesión es que posiblemente el próximo año siga en Vigo.
Y por último también coincidir con lo expuesto sobre Cabral. Sus primeros partidos me encandilaron. Me parecía un central con mucha personalidad, jerarquía y seguridad en sí mismo. Sacaba bien la pelota jugada, iba bien al cruce y por alto ganaba muchos balones. Su tremendo bajón sólo puede explicarse por una pérdida de confianza y seguridad.
E coma sempre o de sempre: alaaaaaa Celta!